¿Las Redes Sociales: Amigas o Enemigas de la Creatividad? Mi Experiencia.
- Laura Longoni
- 31 dic 2025
- 5 Min. de lectura

Las redes sociales son hoy en dÃa un potente motor de creatividad, pero también un terreno complejo: si por un lado ofrecen inspiración, visibilidad y colaboración potencialmente sin lÃmites, por otro corren el riesgo de estandarizar los procesos artÃsticos, reduciendo su originalidad y transformando la creatividad en imitación de tendencias.
En esta publicación me gustarÃa compartir con ustedes algunas reflexiones y mi experiencia hasta ahora con las redes sociales.
Las redes sociales y la creatividad: un arma de doble filo
Las redes sociales son la principal herramienta para compartir la creatividad. A través de ellas se comparten ideas, proyectos creativos, se buscan nuevas inspiraciones, se entra en contacto con personas de los rincones más remotos del planeta y se conoce casi en tiempo real nuevas tendencias o productos que podrÃan dar un nuevo impulso creativo mediante su uso en nuevas técnicas. Si se ven desde esta perspectiva, son el mundo ideal.
Por otro lado, no es oro todo lo que reluce y, en mi breve experiencia, he experimentado los efectos negativos de un uso, quizás excesivo, de las redes sociales.
Instagram, Facebook & YouTube
Al comienzo de mi trayectoria creativa en 2016, las redes sociales fueron la mejor herramienta que pude tener: gracias a plataformas como YouTube, Facebook o Instagram, recuperé la inspiración, creé mi propia escuela de dibujo y aprendà muchÃsimo a través de los tutoriales de maravillosos artistas y aficionados que pusieron a disposición su talento.
Las primeras publicaciones se remontan a la primavera de 2022 y se centraban esencialmente en mis primeros trabajos de vertido acrÃlico y, solo más tarde, pensando en conocer a través de las redes sociales a otras personas que compartieran mi misma pasión por los lápices de colores, se amplió posteriormente en 2023 con el coloreado para adultos.
Al comienzo de mi trayectoria creativa en 2016, las redes sociales fueron la mejor herramienta que pude tener: gracias a plataformas como YouTube, Facebook o Instagram, recuperé la inspiración, creé mi propia escuela de dibujo y aprendà muchÃsimo a través de los tutoriales de maravillosos artistas y aficionados que pusieron a disposición su talento.
Las primeras publicaciones se remontan a la primavera de 2022 y se centraban esencialmente en mis primeros trabajos de vertido acrÃlico y, solo más tarde, pensando en conocer a través de las redes sociales a otras personas que compartieran mi misma pasión por los lápices de colores, se amplió posteriormente en 2023 con el coloreado para adultos.
Entonces todo cambió y, casi de la noche a la mañana, me encontré prácticamente invisible en las redes sociales: sin seguidores, sin «me gusta», sin comentarios. Me desplazaba por mi feed solo por aburrimiento y sin ningún propósito, y mientras tanto el tiempo pasaba, los dÃas se convertÃan en semanas y las semanas en meses en los que mis redes sociales y mi arte estaban como congelados. Y ahà es donde comenzó mi espiral negativa: empecé a dudar de mà misma, de mis capacidades, y a creer que mi creatividad no estaba a la altura para ser tenida en cuenta y, equivocadamente, dejé de crear.
En otras palabras, las redes sociales, con sus reglas, se habÃan transformado de una herramienta potencial de conexión a una fuente de destrucción de mi vena creativa. Ya no sentÃa el mismo impulso emocional que me hacÃa pasar horas y horas delante de una página para colorear o un lienzo lleno de color, esperando ver cómo el sujeto cobraba vida a través de los colores.
Fue un perÃodo difÃcil, pero, a pesar de todo, tuvo un lado positivo: me dio la oportunidad de reflexionar y comprender que estaba cometiendo un grave error al dejar que las redes sociales me definieran. Además, al leer varios comentarios y publicaciones de otros artistas, me di cuenta de que no estaba sola en esta situación y que las redes sociales se habÃan convertido más bien en una fuente de desconexión y competencia. Ya no era un simple deseo de compartir con otros una pasión y, al mismo tiempo, mejorar aprendiendo cosas nuevas. Era más bien una carrera continua contra el tiempo para intentar emular, competir, ser mejor y destacar frente al resto de la comunidad a través de un perfil perfecto y un feed impecable. Y ese era un juego al que no estaba y no estoy dispuesta a jugar.
TikTok
TikTok es otra red social que para muchos es la principal herramienta para vÃdeos cortos sobre técnicas y creaciones creativas. Sin embargo, lo que podrÃa parecer otra fuente inagotable de inspiración y compartir, se ha convertido, según algunos artistas/YouTubers, en un mecanismo que arruina lentamente la creatividad, transformándola de un simple pasatiempo relajante en una carrera por el proyecto más perfecto o en una excusa para justificar el consumo compulsivo de material artÃstico, con la convicción de que sin un cierto tipo (o una cierta cantidad) de rotuladores, bolÃgrafos, lápices o libros para colorear no serÃa posible empezar.
Por mi parte, TikTok no es una plataforma que utilice mucho, salvo para navegar y encontrar inspiración. Sin embargo, no puedo negar que este efecto, este sutil impulso a comprar nuevo material del que se habla en el vÃdeo, me ha contagiado en cierto modo y que a menudo me he encontrado pasando horas en Internet buscando el material utilizado en ese vÃdeo para poder comprarlo, aunque no lo necesitara en absoluto.
Reflexión final
Aunque las redes sociales siguen siendo un gran escaparate para la creatividad y un poderoso aliado en este sentido, la forma en que se han desarrollado en los últimos años las ha convertido más en una herramienta que destruye este potencial que en una que lo apoya.
Las redes sociales se han convertido en una mera herramienta para empujarnos al consumo excesivo de materiales artÃsticos y a una competencia malsana, mientras intentamos ganar más seguidores y reconocimiento a través del feed más perfecto, las páginas para colorear más perfectas o la mejor y más nueva colección de materiales artÃsticos.
Por lo que a mà respecta, no quiero que mi creatividad se convierta en esclava de un algoritmo y, al final, dejar que mi valor artÃstico, por pequeño o grande que sea, lo determine un frÃo ordenador. Me gustarÃa mucho dar un paso atrás y ver cómo las redes sociales vuelven a ser un lugar en el que cada uno de nosotros puede crear por el simple hecho de crear, compartiendo el resultado a nuestro propio ritmo y en nuestros propios términos, sin presiones.
¿Qué opináis sobre las redes sociales? ¿Cómo vivÃs todo esto como artistas? ¿Os sentÃs abrumados, decepcionados por cómo han cambiado las redes sociales, o sois capaces de convivir con ello porque se han convertido en una herramienta necesaria?
Contadme vuestra experiencia o cómo os sentÃs al respecto en los comentarios.
Gracias por leerme.
Laura